sábado, 24 de julio de 2010

Y desde allí, el infinito


Lo que más me gusta de sentir es sentirte. Sumergirme en la inmensidad del río infinito de tus colores, en aquella secuencia inacabable que busca caber en no más que un cuerpo. Qué hermosa melodía tenés, mi amor, escondés los más preciosos tesoros bajo tus velos de misterio ancestral.

Te escucho en cada rima, te leo en cada verso, pero te siento de aquí a la eternidad. Pausa: me alejo y te observo. Nadie nunca va a poder contemplarte en tu totalidad, porque tus colores no son los que usa Picasso, no son los que usa Monet; tus colores son infinitos y exceden cualquier marco, atraviesan cualquier lienzo.

Verte no es entonces ver una obra de arte, porque no hay pintor que logre tan magistral acabado. Verte no es entonces leer un soneto, porque tu melodía no se mide en la métrica rígida de, los versos. Y verte no es tampoco escuchar una sonata, porque la inmensidad de tu música no penetra únicamente por los oídos. Tu música me invade, me atrapa, me inunda de tu complejidad, me deja prisionera impávida de la ímpetu cegadora de tus colores. a merced de las tonalidades que me quieras mostrar. Verte no es entonces una experiencia terrenal, pues verte es ver la grandeza misma del vasto universo. Chopin, Picasso y Neruda confluyen en el punto que engendra tu existencia, y de allí, el infinito. Y de allí, la locura. Y de allí, el éxtasis del que se deja dominar por la poesía de la incertidumbre, del que se adentra en las aventuras de tus atardeceres.

Cómo no desear tocarte, cómo ignorar al poseedor de la llave hacia el más puro paraíso, cómo convencerse de la irrelevancia de tus artilugios celestiales...

Concluyo fervientemente que tu amor es un viaje de ida, que tus brazos son el páramo bajo el que quiero refugiarme ante cualquier tempestad, aunque tenga que soportar el revés de tu inestable tormenta. Concluyo que el que conoce tus colores vivirá bajo su yugo esclavo, porque vivirá buscando tu reflejo en cada nuevo matiz, sediento de tu locura. Ah, tus colores, son mi veneno y mi pócima, mi antídoto y mi enfermedad, que confluyen en un punto, y desde allí, el infinito.

Dichoso aquel que puede bañarse en tus manantiales sin temer una pronta sequía, dichosos aquellos ríos que inunda tu hechizo, dichoso aquel con quien decidas compartir tu elixir. Dichosos tus ojos, que no tienen que ver en tu ausencia, que no tienen que respirar sin tu aire, que no tienen que cantar sin tus rimas, que no tienen que verte recorrer los senderos de tu laberinto en manos ajenas. Porque el universo confluye en el punto de tu existencia, y de allí, el infinito; en tu ausencia la luz se extingue, los telones se cierran. No hay punto, no hay universo, no hay infinito. No hay nada.



Nueva conjugación del verbo BORRAR.


YO me borro (a menos que)

TU (no) te borras (y)

ELLA (sí) se borra (O será que)

NOSOTROS nos borramos ?



2 comentarios:

  1. YO me borro (a menos que)

    TU (no) te borras (y)

    ELLA (sí) se borra (O será que)

    NOSOTROS nos borramos ?




    (Cuanta razón!)

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